Antonio Herrera
VIERNES 16 ENERO 2026
POR JACK RO
Herrera Coronel, es un artista juarense y miembro del Colectivo Arte Juárez, ha explorado múltiples técnicas y estilos, influido por maestros universales. Su obra, como Metempsicosis del alma, conjuga surrealismo simbólico y reflexión filosófica, convirtiendo la frontera en un territorio estético trascendente.
CD. JUAREZ, CHIH.- Antonio Herrera, miembro activo del Colectivo Arte Juárez, inicia su interés por el dibujo desde la temprana edad de los siete años. Desde la niñez descubrió en la pintura un camino de vida. El aprendizaje estético lo adquirió en los talleres y en el trabajo incansable por perfeccionar su obra, ha explorado prácticamente todas las técnicas plásticas: óleo, acuarela, grafito, carboncillo, pastel, murales, aerografía, escultura, grabado y pintura al fresco, entre muchas otras.
Su versatilidad lo ha llevado a dominar estilos que van del realismo y el hiperrealismo al cubismo, surrealismo y arte fantástico.
En su auto aprendizaje intuitivo y sensibilizador en el estudio con los grandes maestros de los cual tiene influencias en la formación de Antonio Herrera Coronel Son: Leonardo da Vinci (Renacimiento italiano) El estilo en su equilibrio, proporción, anatomía, perspectiva científica. El aporte al aprendizaje: Da Vinci representa el ideal del artista total. Herrera Coronel se nutre de su enfoque multidisciplinario, integrando arte, ciencia y técnica.
Caravaggio (Barroco italiano) El estilo renacentista crudo, dramatismo, uso extremo del claroscuro. El aporte al aprendizaje: Le aporta una estética de lo real sin idealización, donde lo sagrado se encarna en cuerpos populares.
Peter Paul Rubens (Barroco flamenco) el estilo dinamismo, teatralidad, exuberancia cromática. El aporte al aprendizaje en Herrera Coronel réplica a los 16 años una obra de Rubens, lo que marca su entrada al estudio del barroco europeo, con énfasis en la composición dramática, el movimiento corporal y la expresividad religiosa.
Rembrandt van Rijn (Barroco holandés) El estilo del claroscuro profundo, introspección psicológica, retrato íntimo. El aporte al aprendizaje: Le enseña el dominio de la luz como lenguaje emocional y la capacidad de representar la interioridad humana en el rostro.
William-Adolphe Bouguereau (Academicismo francés) El estilo en su técnica refinada, idealización clásica, retrato femenino. El aporte al aprendizaje: Influye en su dominio técnico y en la representación de la figura humana con sensualidad y precisión, como se observa en sus obras de desnudos femeninos.
Pierre-Auguste Renoir (Impresionismo francés)su estilo en su paleta el color vibrante, atmósfera cálida, retrato afectivo. Su aporte al aprendizaje: Le enseña el valor de la sensación pictórica, la luz como atmósfera y la representación de lo cotidiano con ternura.
Pablo Picasso (Cubismo y vanguardias) El estilo es una fragmentación, abstracción, ruptura de la perspectiva clásica. El aporte al aprendizaje le abre la puerta a la deconstrucción formal y a la libertad expresiva, integrando elementos del cubismo en su obra fantástica.
Salvador Dalí (Surrealismo) El estilo en sus imágenes oníricas, simbolismo, técnica académica al servicio de lo irracional. El aporte al aprendizaje le permite explorar el arte fantástico, lo subconsciente y lo simbólico, presentes en sus obras de carácter híbrido.
Antonio Herrera es un artista de formación independiente, este tipo de artista puede tener un estilo único que se desarrolla a través de su experiencia personal y la interacción con otros artistas y técnicas. Coronel se configura como una cartografía de influencias universales, donde cada maestro representa una técnica, una visión estética y una filosofía del arte.
La capacidad que tiene de replicar, reinterpretar y sintetizar estas corrientes lo posiciona como un artista fronterizo que se identifica con las escuelas clásicas desde una perspectiva contemporánea, local y profundamente personal.
En el ámbito de la pintura automotriz ha obtenido primeros lugares en concursos de Ciudad Juárez, El Paso, Chihuahua, Ruidoso y California, destacando con una portada en la revista de Barnet Harley Davidson. Su obra también ha sido portada de discos, libros y revistas, además de etiquetas de bebidas y logotipos de grupos musicales.
Herrera Coronel ha participado en numerosas exposiciones colectivas e individuales en museos y centros culturales de México y Estados Unidos, y cuenta con obras en Alemania, Italia y España. Su trayectoria incluye también incursiones en la serigrafía, el diseño gráfico y colaboraciones con la fiscalía en retratos hablados durante los años noventa.
Con múltiples reconocimientos y un portafolio vasto, el artista reflexiona con humor sobre su entrega: “Con todo lo que he hecho, a veces me pregunto a qué horas he dormido”.
Los talleres fronterizos permiten este tipo de exploraciones, donde el artista no reproduce cánones, sino que los reinterpreta desde su contexto, generando una estética propia que dialoga con las escuelas universales sin someterse a ellas.
La obra de Antonio Herrera Coronel que aquí se analiza representa una síntesis estética y simbólica del arte fronterizo contemporáneo. En un contexto cultural específico, el artista logra una propuesta que trasciende géneros y estilos, y que se inscribe en una tradición de resignificación visual propia de los creadores binacionales.
La obra Metempsicosis del alma, realizada por Antonio Herrera Coronel en 2026, se inscribe dentro de un lenguaje pictórico que conjuga lo simbólico y lo surrealista, proponiendo una reflexión estética sobre la transmigración del alma y la metamorfosis espiritual. El título remite directamente a una noción filosófica de larga tradición: la metempsicosis, entendida como el tránsito del alma a través de distintos cuerpos o formas de existencia.
Esta idea, presente en el pitagorismo, el platonismo y en diversas religiones orientales, se convierte aquí en materia visual y plástica, desplegada en un retrato que trasciende lo físico para convertirse en representación de lo intangible.
La pintura presenta una figura femenina de piel azul, con gesto sereno y ojos cerrados, que transmite introspección y recogimiento. El cuerpo se transforma paulatinamente en estructuras orgánicas de apariencia marina: espirales, corales y texturas que evocan la memoria de lo natural y lo cíclico.
El fondo rojo intenso contrasta con la quietud de la figura, generando una tensión entre lo espiritual y lo vital, entre lo trascendente y lo terrenal. La composición se organiza en un eje vertical que sugiere ascenso, tránsito y elevación, reforzando la idea de viaje interior y transformación.
Desde un punto de vista semiótico, cada elemento visual adquiere un valor simbólico. El azul de la piel remite a lo espiritual y lo no humano, evocando serenidad y trascendencia. El cabello fluido sugiere movimiento y conexión con lo etéreo, mientras que el fondo rojo introduce la energía vital y la intensidad emocional.
Las formas marinas, con su carácter orgánico y espiralado, aluden a la naturaleza cíclica de la existencia y a la memoria celular que guarda huellas de recorridos anteriores. Los ojos cerrados, finalmente, refuerzan la idea de introspección y meditación, invitando al espectador a contemplar un viaje interior más que una representación física.
El estilo de la obra puede definirse como surrealismo simbólico, con tintes visionarios.
Herrera Coronel se inscribe en una tradición latinoamericana que ha explorado lo espiritual y lo onírico a través de la pintura, recordando a artistas como Remedios Varo y Leonora Carrington, quienes también recurrieron a la fusión entre cuerpo, cosmos y naturaleza para expresar estados de conciencia y transformación.


Al mismo tiempo, la obra dialoga con corrientes contemporáneas de arte visionario y posthumanista, que buscan representar la disolución del cuerpo en nuevas formas de existencia, más allá de lo humano.
La curaduría de esta pieza debe subrayar que no se trata de un retrato convencional, sino de un retrato del alma. La figura femenina no representa a una persona específica, sino a una entidad en tránsito, a un estado espiritual que se manifiesta en la metamorfosis de su corporalidad.
En este sentido, la obra invita a reflexionar sobre la relación entre cuerpo y alma, sobre la posibilidad de que la identidad se transforme y se renueve en contacto con la naturaleza y con lo cósmico. La pintura se convierte así en un testimonio visual de la búsqueda interior, de la contemplación de la metamorfosis como experiencia estética y espiritual.
La influencia filosófica es evidente: Platón y su teoría de la reminiscencia, según la cual el alma recuerda verdades eternas tras su paso por distintos cuerpos, encuentra aquí una traducción plástica.
Asimismo, las tradiciones orientales que conciben la transmigración como un ciclo de aprendizaje y purificación se reflejan en las formas orgánicas que emergen del cuerpo, como símbolos de renacimiento y continuidad. La obra se convierte en un puente entre lo humano y lo cósmico, entre lo tangible y lo eterno.
En términos curatoriales, Metempsicosis del alma puede presentarse como una pieza que problematiza los límites del retrato y de la representación. Al disolver la figura humana en formas naturales, Herrera Coronel cuestiona la noción de identidad fija y propone una visión dinámica, en la que el ser se encuentra en constante transformación.
La obra dialoga con el espectador desde lo simbólico, invitándolo a contemplar no un rostro, sino un estado del alma. Su potencia estética radica en la capacidad de conjugar color, forma y concepto en una imagen que trasciende lo inmediato y se abre a lo filosófico.
En Metempsicosis del alma es una obra que sintetiza tradición filosófica y exploración estética, proponiendo un retrato espiritual que se despliega en clave surrealista y simbólica.
Antonio Herrera Coronel logra articular un lenguaje visual que conecta con influencias históricas y contemporáneas, e invita al espectador a reflexionar sobre la metamorfosis, la memoria y la trascendencia. Se trata de una pieza que, más allá de su factura técnica, se convierte en un espacio de contemplación y diálogo entre arte, filosofía y espiritualidad.
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