VIERNES 04 JUNIO 2026
Una frase que llamó la atención, fue la que dijo la presidenta de la república Claudia Sheinbaum, durante una concentración realizada el 31 de mayo, donde declaró: “México no es piñata de nadie”, en referencia a las constantes presiones que ejerce Estados Unidos de América hacia México.
Asimismo, la mandataria destacó el hecho de que el expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) hubiera salido a dar declaraciones en defensa de la soberanía nacional. Una de las condiciones que había planteado AMLO para reaparecer en la vida pública, era que se pusiera en riesgo la soberanía del país. Dijo que estaría pendiente de que México siguiera conservando su independencia y autonomía.
Estos detalles llamaron la atención. La propia presidenta reconoce que esta embestida política es parte de una acción de la derecha mundial, pero sobre todo, de aquella que se encuentra enquistada en el gabinete del presidente Donald Trump; y pone en duda que sea directamente el mandatario norteamericano quien esté detrás de todas estas acciones.
Por su parte, AMLO se mostró de alguna manera extrañado por la acometida del vecino país, señalando que, durante su primer mandato, Trump fue una persona respetuosa y abierta al diálogo, algo que no ha ocurrido en la actualidad. En ese sentido, pareciera desear que México tratara con el primer Trump y no con el segundo.
Todo esto ha sido aprovechado por distintos grupos de interés, que van desde la derecha mexicana hasta los partidos opositores, mismos que ven una oportunidad de llegar al poder, no por el apoyo de la población mexicana, sino por influencias externas. Lo que no han podido lograr en el plano doméstico, esperan conseguirlo mediante el debilitamiento del gobierno de la llamada Cuarta Transformación.
Recientemente, se perciben distintos tipos de presión sistemática que emplea el gobierno de Estados Unidos, ya sea mediante la aplicación de aranceles, o en especial, a través de presiones de carácter migratorio, amenazando o retirando visas a quienes consideren involucrados en algún delito, muchas veces bajo presunción y sin evidencias concretas.
México se encuentra actualmente en el foco de la política exterior norteamericana. Dentro de las acciones anunciadas por el régimen trumpista, ahora le toca a México, después de las agresiones hacia los pueblos venezolano e iraní; las amenazas de comprar la isla Groenlandia; el intento de incorporar a Canadá como un estado más de la Unión Americana; su involucramiento en la guerra de Ucrania y Palestina; y las persistentes amenazas en contra del régimen cubano.
Conviene estar atentos a lo que sigue. A pesar de que México está cooperando de distintas maneras con sus vecinos del norte, parece que nada les satisface. Como nunca antes, el Estado mexicano ha emprendido acciones contra el crimen organizado, golpeando a los cárteles de la droga y extraditando a personas involucradas en diversos delitos. ¿Qué más quieren? Se ha cedido a todo tipo de demandas, sin que el Estado norteamericano sea recíproco al respecto.
Cabe recordar que se encuentran en proceso varios juicios de extradición de personas involucradas en diferentes delitos, pero con residencia en Estados Unidos. Como lo señaló la presidenta Sheinbaum, ese país no ha extraditado a personajes que han cometido delitos graves, pese a que se siguen los procedimientos de rigor. Según la presidenta de México, existen 269 solicitudes de extradición activas ante Estados Unidos, para reclamar a presuntos criminales y exfuncionarios mexicanos.
Desde luego, existe una asimetría de poder entre ambos países. Mientras que Estados Unidos es una potencia global y casi hegemónica, México apostó por el desarrollo y la consolidación institucional, dejando en segundo plano el fortalecimiento militar, para evitar agresiones de terceros países.
En este caso, destinó buena parte de su esfuerzo militar a tareas civiles y de seguridad interna. Creo fue una decisión acertada, porque enfocarse en guerras y alimentar una carrera armamentista no necesariamente consolida a un país; en cambio, crecer y desarrollarse sí puede hacerlo. Veremos si fue la apuesta correcta. El tiempo lo dirá.
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