JUEVES 11 JUNIO 2026
Acabo de ver la película THE BRIDE,
¿Y que les importa verdad?
Bueno, a las mujeres nos debe importar sentarnos a ver esa película. Muy probablemente no cambiará nada e inclusive habrá mujeres que se sienten a verla y califiquen a la película de grotesca, carente de sentido, ridícula, poco entendible, aburrida y no pasen de los 15 minutos de proyección. Pero de verdad que tendrían que darle una oportunidad.
La película es absoluta y brutalmente feminista. Es sublime.
No se las quiero spoilear (echarselas a perder) pero la escena de casi el final de la película donde la protagonista es atacada por una multitud de hombres es imposible no sentirla en lo más profundo del ser femenino. Llore y llore bien.
Ciertamente no soy una feminista de pancartas ni marchas ni hashtag ni nada de eso y no me senté a ver la película sabiendo que sería por allí la cosa, pensé que solo sería la novia loca de Frankenstein. Pero qué gran sorpresa me llevé.
Este filme nos recuerda cómo la mujer siempre ha tenido que sufrir los embates de los hombres poderosos y malvados. También de hombres débiles y cobardes que se alían a los anteriores para sobrevivir.
También nos enseña que el hombre sensible y que se alinea a la mujer puede ser ridiculizado por la sociedad completa (hombres y mujeres) al no cumplir los estándares de hombre macho alfa, lomo plateado y todas esas descripciones modernas, pero a la vez eternas que nos han enseñado como debe ser un hombre.
Y bueno, es triste ver que mientras muchas mujeres siguen generando batallas para defender al género femenino a otras solo les sigue preocupando ser la “mujer de”; pero lo más triste es ver que una mujer presidenta ha llevado todo su mandato a la sombra de un hombre.
La presidencia de Claudia Sheinbaum es el acto feminista más decepcionante que le ha ocurrido a la historia reciente de nuestro país.
Mientras las madres buscadoras siguen trabajando día con día en los caminos y terrenos solitarios y peligrosos cavando y cavando la tierra para buscar a sus hijas e hijos perdidos, mientras las niñas, mujeres y niños y hombres con cáncer y otras enfermedades siguen yendo vez tras vez al IMSS sin éxito alguno, mientras muchas mujeres siguen siendo violentadas de una y todas las formas, la Sra sigue diciendo, “El Presidente López Obrador” como mantra eterno de sumisión y agradecimiento, la Sra sigue pidiendo “pruebas” del narcotráfico de los personajes ya señalados por el gobierno estadounidense, la Sra sigue mirando a otro lado cuando se le increpa por los lujos y excentricidades de los austeros hijos del expresidente.
La presidenta ha olvidado a las mujeres mexicanas.
En todo el país hay casos de mujeres, niñas y varones por supuesto; enfermas y enfermos, que no encuentran sus medicinas en el IMSS y que tienen que usar su ayuda del bienestar para poder obtener sus medicamentos. Medicamentos que debería otorgar la nación porque todos los que trabajamos aportamos para eso.
Otros casos peores pues tienen que hacer campañas para recolectar fondos, recurrir a la caridad o a las ONGs porque la presidenta con A, de Apática, sigue empeñada en ejercer su presidencia cubriendo y ensalzando a un hombre que ya fue y que fue, por cierto, muy malo para el país.
No quiero que esto se entienda como un odio a los hombres. Quiero que si al menos una sola mujer me lee se valore y se otorgue su poder; ese mismo poder que a veces no ha sido arrebatado sino cedido, como es el caso de Claudia.
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