Timing Político

La política tiene su propio Timing

A río revuelto… los partidos políticos de Ciudad Juárez

Guadalupe Parada Gasson

SABADO 25 JULIO 2026

Por Guadalupe Parada Gasson

En política, los procesos electorales nunca comienzan el día que lo marca la ley. Inician mucho antes, en el terreno donde no existen boletas, pero sí negociaciones; donde no hay campañas oficiales, pero abundan los posicionamientos; donde todavía no se solicitan votos, pero ya se construyen estructuras, se miden liderazgos y se reparten espacios de poder.

Ciudad Juárez ha entrado en esa etapa.

A poco más de un año del arranque formal del proceso electoral de 2027, la actividad política comienza a intensificarse silenciosamente.

Lo que para algunos ciudadanos podría parecer una aparente calma, en realidad es un periodo de intensa reorganización partidista.

Los movimientos no son casuales ni improvisados; responden a una lógica que busca llegar con ventaja al momento en que la competencia sea oficialmente abierta.

Como reza el viejo dicho: a río revuelto, ganancia de pescadores.

Y en estos momentos el río político juarense comienza a agitarse.

Los partidos tradicionales enfrentan un fenómeno complejo; el desgaste natural del ejercicio del poder.
Gobernar implica tomar decisiones que generan costos políticos, mientras que quienes permanecen en la oposición encuentran un terreno fértil para construir narrativas de inconformidad.

Esa dinámica obliga a todos los actores a reinventarse.

Morena busca conservar la enorme ventaja electoral obtenida en los últimos procesos.

Sin embargo, mantener la unidad interna será probablemente su mayor desafío.

Cuando un partido concentra el poder, las disputas ya no provienen únicamente de sus adversarios, sino también de sus propios grupos internos, que comienzan a disputar candidaturas, posiciones y liderazgos.
El PAN enfrenta quizá uno de los momentos más delicados de su historia reciente en Ciudad Juárez.

Después de varios años sin recuperar plenamente la confianza del electorado fronterizo, necesita mucho más que un cambio de discurso; requiere reconstruir credibilidad, renovar cuadros y demostrar que aprendió de los errores que lo alejaron de amplios sectores ciudadanos.

El PRI continúa transitando por una larga etapa de supervivencia política.

Aunque conserva operadores experimentados y una estructura territorial que aún muestra capacidad de movilización en determinados sectores, la gran interrogante es si podrá recuperar relevancia propia o si terminará siendo únicamente un socio estratégico dentro de alianzas electorales.

Movimiento Ciudadano observa el escenario con particular interés.

El crecimiento nacional del partido ha despertado expectativas importantes entre sectores jóvenes, profesionistas y ciudadanos desencantados de la polarización tradicional.

No obstante, para convertirse en una verdadera opción competitiva en Juárez deberá construir mucho más que una narrativa fresca; necesitará presencia territorial, organización comunitaria y liderazgos locales sólidos.

Somos México busca consolidarse como una nueva fuerza política de carácter ciudadano en el escenario nacional, integrada por perfiles provenientes de la sociedad civil, la academia, el sector empresarial y el activismo social.

Su discurso se centra en fortalecer la democracia, promover la participación ciudadana, impulsar gobiernos transparentes y construir una alternativa que trascienda la polarización entre los partidos tradicionales.

De cara al proceso electoral de 2027, el movimiento trabaja en la conformación de estructuras territoriales y en la incorporación de liderazgos locales con el objetivo de posicionarse como una opción política con una agenda enfocada en la rendición de cuentas, el desarrollo económico y el fortalecimiento de las instituciones democráticas.

Mientras tanto, los partidos de menor tamaño intentarán convertirse nuevamente en piezas clave dentro del ajedrez electoral.

Aunque difícilmente competirán por sí solos con posibilidades reales de triunfo, podrían representar votos decisivos en una elección cerrada o servir como vehículos para candidaturas estratégicas.
Pero quizá el fenómeno más interesante no ocurre dentro de los partidos.

Sucede fuera de ellos.

Organizaciones civiles, liderazgos comunitarios, empresarios, activistas, representantes vecinales, colectivos ciudadanos y figuras con presencia social comienzan a adquirir un valor político que hace apenas algunos años parecía impensable.

Los partidos ya no pueden limitarse a postular militantes tradicionales; necesitan incorporar perfiles con legitimidad social y capacidad de conectar con una ciudadanía cada vez más escéptica.
La elección de 2027 no se decidirá únicamente en las oficinas partidistas.

Se disputará en las colonias, en las redes sociales, en las universidades, en los centros de trabajo y, sobre todo, en la percepción ciudadana.

Hoy el elector es mucho más crítico.

Castiga con rapidez las promesas incumplidas y observa con creciente desconfianza las alianzas construidas únicamente por conveniencia electoral. La memoria colectiva ya no es tan corta como suponían muchos estrategas políticos.

Otro elemento que marcará la contienda será la eventual construcción de alianzas.

Las ideologías, que durante décadas fueron el eje de la competencia política, han cedido espacio al pragmatismo. No sería extraño observar acuerdos que hace algunos años habrían parecido políticamente imposibles.

En tiempos de alta competencia, la suma de votos suele pesar más que la coherencia doctrinal.
Sin embargo, esa lógica también representa un riesgo.

Cuando las alianzas se construyen exclusivamente para ganar elecciones y no para gobernar con un proyecto compartido, terminan generando gobiernos fragmentados, conflictos internos y administraciones incapaces de responder a las expectativas ciudadanas.

Ciudad Juárez enfrenta retos enormes; seguridad, movilidad, infraestructura, crecimiento urbano desordenado, rezago educativo, acceso al agua, desarrollo económico y desigualdad territorial.

Frente a ese panorama, la ciudadanía demanda algo más que campañas espectaculares o estrategias de mercadotecnia política. Exige visión, resultados y capacidad para construir acuerdos.

Los próximos meses serán decisivos.

Veremos cambios de camiseta, acercamientos discretos, rupturas inesperadas, liderazgos emergentes y operadores recorriendo colonias mucho antes del inicio oficial de las campañas. Cada fotografía, cada reunión y cada declaración comenzarán a tener un significado electoral.

Porque la política nunca permanece inmóvil.

Y cuando el río empieza a agitarse, no todos buscan cruzarlo.

Algunos ya están lanzando las redes.

La verdadera pregunta no es quién llegará primero al 2027, sino quién logrará convencer a una ciudadanía cada vez menos dispuesta a votar por inercia y cada vez más interesada en exigir resultados.

Esa será, más que cualquier alianza o reacomodo, la auténtica batalla política que definirá el futuro de Ciudad Juárez.

TIMING POLITICO

About Author