diciembre 9, 2023

Timing Político

La política tiene su propio Timing

Calma, Meade es el Miedo del PRI a no ganar

Por Jesús Galindo, en Cd. Juárez.

Diciembre 1 de 2017.

Desde que empezó la pasarela de los secretarios presidenciables del PRI, en la opinión pública emergieron las opiniones, análisis, censuras, escenarios, descartes, apuestas y otros entretenimientos. Recapitulemos.

Al inicio del sexenio bautizado por AMLO (a estas alturas ya saben quién es AMLO), como el despeñadero, también iniciaron la carrera buscando la candidatura presidencial de 2018, el secretario de gobernación y el propio de hacienda, siempre dimos por sentado que esos hombres eran los pilares del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto (ya les cae el “despeñadero”?). En el sistema priista, los actores fuertes sin ser nombrados aun secretarios de gabinete, se notan para suceder al presidente electo, si, antes de que  tome posesión de la banda presidencial.

Miguel Ángel Osorio Chong de gobernación y Luis Videgaray, de la SHCP en un principio, captaron los reflectores de los analistas políticos como presidenciables. A medio camino del sexenio, apareció un tercero en la disputa. Aurelio Nuño dejo la oficina de la presidencia en los pinos y en sustitución de Emilio Chuayfett, que fuera secretario de educación al inicio de la presidencia peñista, captó los reflectores como el elegido en aquellos tiempos, de EPN para emprender la carrera presidencial, yo hasta descarrilé a los secretarios debido al posicionamiento que rápido lograba Aurelio Nuño.

Bueno, como los sucesos son dinámicos y más en los volubles ánimos de la política, pasaron cosas. Con la indeseable invitación que EPN hiciera al entonces candidato de la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump, lo cual, lejos de comprender la visión, despertó crudas críticas de analistas y medios informativos y cayó el autor intelectual de esa invitación: Luis Videgaray, sustituido por el miedo, perdón por Meade, José Antonio. Así se decantaba la carrera entre dos y ya no entre tres (entonces el nuevo secretario de hacienda aun no se colocaba como perfil idóneo).

Sin embargo, siguieron pasando cosas, curiosas por cierto, porque al ganar la presidencia Donald Trump en EUA, Videgaray resucitó y regresó a los pinos como canciller de relaciones exteriores, aunque el daño a su reputación estaba hecho y ya no volvió a ser presidenciable.

Al fin, el presidente EPN se decidió autorizar la licencia solicitada por José Antonio Meade, para separarse del cargo como secretario de hacienda y buscar la candidatura presidencial, por  supuesto que todo platicado y orquestado previamente al espectáculo de los protocolos oficiales tanto del gobierno como del partido con sus agrupaciones. El lanzamiento de Meade como candidato del pri, es una decisión calculada y pretendiendo efectos colaterales en otros partidos como el PAN y en cámaras empresariales, para captar votos blandos y mejorar las probabilidades del pri en retener la presidencia de la república.

Como suele suceder, cuando el hombre busca una candidatura aparecen apoyadores y detractores, enseguida brotan investigadores con información de primera mano y de profundos antecedentes en las conductas. La nueva coyuntura no es excepción y ya vemos articulistas connotados haciendo esfuerzos rascando el pasado para denunciar antecedentes inmorales y sin ética en el ejercicio público del candidato Meade.

Concretamente me refiero a los articulistas Denisse Dresser y Lorenzo Meyer, quienes por su cuenta relatan y acusan con acento de fechoría, las gestiones del candidato del pri como funcionario de gobierno en tiempos de los otrora presidentes Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, de los propios Vicente Fox y Felipe Calderón en la corta alternancia del poder. Si José Antonio Meade en sus tiempos acató instrucciones de políticas públicas y la visión de los presidentes que lo instruyeron, no demuestra sino compromiso con aquellos gobernantes, él era un funcionario, no un líder de partido o de cámara.

Al igual que los articulistas solo en sus conclusiones, estoy convencido de que la razonable reputación de José Antonio Meade no va lograr desinfectar la historia de corrupciones, transas, fraudes y de complicidades del pri. El propio Meade no tiene conciencia del fango en que está parado, es una condición insalubre que la opinión publica advierte, esa ineptitud o ceguera es la que se le debe reclamar al inminente candidato, cómo en lo que puede ser al final de su trayectoria, Meade permite ser utilizado y se deja aventar a nadar en el estiércol que todo mundo ve en el pri, incluso los priistas que muy conscientes de lo que representan, no se atrevieron a mandar a uno de los suyos.

 

Antes de salir.- Inimaginable los ex panistas y expriistas juarenses buscando candidaturas de MORENA.

TIMING POLÍTICO.

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