septiembre 29, 2022

Timing Político

La política tiene su propio Timing

 

Por: Eduardo Borunda.

Las fiestas de diciembre ya iniciaron. La temporada Navideña nos recuerda cíclicamente un año más de vida. Es una etapa de reflexión al interior de cada uno de nosotros, de hacer un alto y un recuento de los que somos, de lo queremos ser y a lo que podemos aspirar. Es tiempo de hacer un corte de caja, ver las promesas cumplidas, las metas alcanzadas. De dar la vuelta a la página e iniciar un nuevo camino que nos permita el próximo año encontrar la paz que el nacimiento del Niño Dios nos pone como una prueba.

Es tiempo de poner en práctica el más grande de los dones que tenemos como seres humanos: el don de la caridad, de la fe y la esperanza en un mundo mejor. Recordar las bienaventuranzas, ponerlas en práctica, acompañar a los nuestros y tener una Feliz Navidad y un próspero año Nuevo. Estos son los mejores deseos que podemos tener. No pueden ser otros y vemos en las caras de los vecinos, de los amigos, de las familias una faceta de compartir los dones que tenemos heredados.

Recordemos que la fiesta de Navidad es por el Nacimiento del Niño Dios y por ello en el mundo occidental la conmemoramos. “Jesús ha nacido” cantan los villancicos, el aroma de los ponches “calientitos”, los tamales, la pierna, los buñuelos y otros alimentos serán compartidos en la tradicional cena de Navidad.  Risas, buenos deseos, abrazos, brindis, un pensamiento compartido y hasta un saludo de la persona que menos esperas estará presente en los próximos días.

El reencuentro de familias, de hermanos, padres, hijos y nietos estará en las redes sociales. Los buenos deseos no pararan, porque hay fe, esperanza y caridad. Es época de hacer el bien, de dar, de recibir una sonrisa y de cambiar el mundo. El mundo empieza a cambiar en nuestro entorno cuando hacemos una de las obras de misericordia, porque el pago con una sonrisa y un rostro maravillado no tiene precio.

Usted que lee esto, puede empezar a hacer esa gran diferencia, dando el pase peatonal, ser amables al conducir, saludando, dando una sonrisa. Como lo ve, no se necesitan millones de dólares para transformar el mundo, solo se necesitan millones de acciones como estas para tener un mundo mejor. Saludar a una persona que vemos triste, un plato de comida hará que cambien los rostros, sorprender a alguien especial que esté cerca de nosotros hará esa pequeña gran diferencia. Proponte hacer una obra buena en estas fechas y repítela cada vez que puedas en tu vida. Así empiezan las grandes obras.

En la cena Navideña de estos días recuerda que la celebración es por el Creador, comparte tus dones de tal manera que hagas la diferencia. Así se moldea el carácter, así se forma el temperamento del ser humano. Por lo pronto, los mejores deseos que estén presentes y que la llegada de Niño Dios permita acercar a sus corazones la bondad de la generosidad y se materialice en las buenas obras que hoy necesita un mundo olvidado de Dios y tan maleable que no forma a las nuevas generaciones con estos valores olvidados.

Repitamos una y otra vez, Feliz Navidad, el Niño Dios ha nacido.

TIMING POLÍTICO.