Timing Político

La política tiene su propio Timing

Juárez: la verdadera carta de presentación

Guadalupe Parada Gasson

SABADO 20 JUNIO 2026

Por años, la política mexicana ha confundido la promoción personal con el buen gobierno.
La diferencia es sencilla; un gobernante puede inaugurar parques, organizar eventos multitudinarios, llenar espectaculares y dominar las redes sociales; pero al final, la única evaluación que importa es la que realiza el ciudadano cuando sale de su casa y se encuentra con la realidad cotidiana.
Esta semana, Cruz Pérez Cuéllar formalizó su separación temporal de la Presidencia Municipal para concentrarse en un proyecto político que desde hace tiempo era evidente; la gubernatura de Chihuahua en 2027.
No se trata de una sorpresa.
Desde el inicio de su primer periodo al frente del Ayuntamiento, la construcción de una plataforma política estatal parecía avanzar al mismo ritmo que su administración municipal. La pregunta nunca fue si buscaría la candidatura; la verdadera pregunta era qué resultados presentaría como credenciales para justificar esa aspiración.
El alcalde ha insistido en que Ciudad Juárez es su carta de presentación. Precisamente por eso conviene revisar esa carta con detenimiento.
Porque una carta de presentación no se mide por ceremonias de inauguración ni por eventos cuidadosamente diseñados para la fotografía.
Se mide por la calidad de vida que experimentan diariamente cientos de miles de juarenses.
Y ahí comienzan las dificultades.
La ciudad sigue enfrentando una cantidad alarmante de baches en vialidades principales y secundarias.
Colonias enteras continúan denunciando deficiencias en el alumbrado público. Persisten calles convertidas en tiraderos clandestinos de basura y escombro.
La señalización vial sigue siendo insuficiente en numerosos sectores.
Los problemas de movilidad se multiplican conforme la mancha urbana crece hacia el suroriente.
Los parques y espacios públicos presentan condiciones desiguales dependiendo de la zona de la ciudad.
La atención municipal sigue llegando con velocidades distintas según el código postal.
Esa también es Ciudad Juárez.
La ciudad que rara vez aparece en los videos promocionales.
La ciudad donde los ciudadanos reportan problemas durante meses esperando una respuesta administrativa.
La ciudad donde el crecimiento urbano continúa avanzando más rápido que la capacidad gubernamental para atenderlo.
Resulta inevitable preguntarse si las prioridades del gobierno municipal estuvieron enfocadas en resolver problemas estructurales o en construir una narrativa política.
Porque existe una diferencia fundamental entre gobernar y promocionarse.
Gobernar implica atender seguridad, pavimentación, alumbrado, limpieza urbana, señalización, mantenimiento de vialidades, ordenamiento territorial, transporte, espacios públicos y servicios municipales eficientes.
Promocionarse implica seleccionar aquellas obras que generan mayor rentabilidad mediática.
La diferencia parece pequeña, pero tiene consecuencias enormes.
En los últimos años, los juarenses han observado una administración particularmente activa en materia de imagen pública. Eventos masivos, transmisiones constantes, campañas de difusión, inauguraciones y una presencia mediática permanente han acompañado prácticamente cada acción gubernamental.
Nada de eso sería cuestionable si los problemas esenciales de la ciudad estuvieran resueltos.
Pero no lo están.
Por eso resulta legítimo preguntar si los recursos políticos, administrativos y presupuestales se concentraron donde más los necesitaba la ciudad o donde más beneficiaban un proyecto político personal.
La reciente inauguración de obras presentadas como símbolos de transformación también abre interrogantes sobre la tendencia a personalizar logros que frecuentemente involucran recursos, esfuerzos o inversiones de múltiples actores públicos y privados.
En una democracia madura, las ciudades avanzan gracias a instituciones sólidas, no gracias a la construcción de figuras providenciales.
El problema de fondo no es que Cruz Pérez Cuéllar aspire a gobernar Chihuahua.
Todo político tiene derecho a buscar una nueva responsabilidad pública.
El problema surge cuando la aspiración parece convertirse en el eje rector de una administración que todavía tiene pendientes considerables con la ciudad que dice representar.
Porque si Ciudad Juárez será la principal credencial rumbo al 2027, entonces también deberá ser el principal examen.
Y los exámenes no se califican con discursos.
Se califican con resultados.
Los baches califican.
La basura califica.
El alumbrado califica.
Las colonias olvidadas califican.
La movilidad califica.
Los servicios públicos califican.
La seguridad califica.
La percepción ciudadana califica.
Y cuando llegue el momento de pedir el voto para gobernar Chihuahua, los juarenses tendrán derecho a preguntarse si la ciudad que hoy observan es realmente la mejor evidencia de que alguien está listo para administrar un estado entero.
Porque una campaña puede construir una imagen.
Pero una ciudad revela la verdad.

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