MARTES 20 ENERO 2026
La presidente Sheinbaum ya nos tiene cansados con su cantaleta de “la soberanía”.
¿Qué es eso de “La Soberanía”?
Los estudiosos de la ciencia política han definido de muchas formas el concepto de soberanía. Uno que a mí me gusta es la que la define como “la facultad de decidir en última instancia, aunque no haya norma aplicable al caso concreto”.
En el libro que escribí en donde expresé mis experiencias como diputado federal en la Sexagésima Segunda Legislatura (2012-2015), mencioné al respecto lo siguiente:
“Este concepto lo refirió la Doctora Arnáiz [quien fue maestra mía de Teoría del Estado en mis estudios de licenciatura en derecho en la Universidad Iberoamericana] desde el punto de vista de la soberanía que ejerce el pueblo de una nación, que en el caso de México al tener, a lo menos, formalmente un sistema democrático constitucional a través de una república representativa federal, la soberanía queda depositada por el pueblo en la propia Constitución.”
Pero, en pocas palabras, es la facultad de hacer lo que plazca dentro del territorio nacional al no haber una legislación aplicable.
El presidente Trump en múltiples ocasiones ha mencionado que Estados Unidos intervendrá militarmente en México para que México recupere su facultad plena de gobernarse ajena a los intereses del crimen organizado.
Al decir esto el presidente Trump, implica que el gobierno de México no ejerce plena jurisdicción sobre el territorio nacional, por lo que pudiéramos decir que el gobierno no tiene el ejercicio pleno de la soberanía nacional, ya que hay dentro de México un factor que trasciende el poder del gobierno.
El presidente Trump se ha referido a esta situación a que nuestra presidente Sheinbaum le tiene miedo a ejercer el poder del gobierno para atacar la intervención que el crimen organizado tiene sobre nuestro territorio.
Y el problema que existe a este respecto en los Estados Unidos es que el crimen organizado mexicano produce en México drogas que afectan la salud de los estadounidenses al exportar dichas drogas desde México.
La presidente Sheinbaum responde que los Estados Unidos debe cuidar la salud de sus habitantes haciendo las labores de rehabilitación necesarias para evitar el consumo de drogas y debe perseguir a los distribuidores de dichas drogas en los Estados Unidos. A este respecto debemos de considerar que “de acuerdo con el análisis nacional del Prison Policy Initiative, alrededor de 366,000 personas se encuentran encarceladas en prisiones estatales, federales, cárceles locales, prisiones juveniles y militares por delitos de drogas.” (dato obtenido de la inteligencia artificial de Copilot).
Pero, independientemente de que nuestra presidente tiene mala información de los datos de la persecución del delito de tráfico de drogas en los Estados Unidos, debemos de considerar que esa persecución está bajo la jurisdicción soberana de nuestros vecinos del norte, y la persecución delincuencial de la producción y exportación de la droga queda bajo la jurisdicción soberana del gobierno de México que no hace gran cosa al respecto, aunque últimamente ha realizado un mayor esfuerzo al respecto para que eso no suceda.
El problema para la presidente Sheinbaum es que existen graves sospechas de que esta situación desmedida de producción y exportación de droga hacia los Estados Unidos fue utilizada para generar ingresos para las campañas y precampañas de morena para obtener el poder en México a partir del 2018, y por eso AMLO desarrolló la nefasta política de “abrazos no balazos” dando prueba de su preferencia principalmente por el cartel de Sinaloa, con sus múltiples viajes a Badiraguato, Sinaloa y las múltiples intervenciones del crimen organizado en el desarrollo de las elecciones en el país.
Es por lo anterior que el gobierno de Estados Unidos quiere intervenir en México para proteger sus interese y traer a la justicia estadounidense a esos presuntos políticos corruptos que han ocasionado el auge de los criminales en México, que asolan a la población y a la vida económica del país con sus asesinatos y extorciones.
Así que la disyuntiva de nuestra presidente es, o se va al fondo del problema sometiendo a la justicia mexicana a los políticos corruptos o espera a que los Estados Unidos intervenga en México, al estilo de la intrusión que tuvo en Venezuela en contra de Maduro, llevándose a esos políticos a afrontar la justica estadounidense.
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