Timing Político

La política tiene su propio Timing

Cruz Pérez Cuéllar a tambor batiente

JUEVES 08 ENERO 2026

Luis Carlos Carrasco

Apenas va arrancando el año y en la Presidencia Municipal ya se escucha el redoble de tambores. Este lunes, el alcalde Cruz Pérez Cuéllar retomó la ya tradicional conferencia “semanera”, donde volvió a encontrarse con los colegas reporteros de la fuente, dejando claro que el receso decembrino quedó atrás.

Y es que apenas amaneció el 2026 y el alcalde no perdió tiempo: arrancó la carrera de fondo con la entrega de obras, una señal inequívoca de que el ritmo no bajará. Para muestra, la visita tempranera a la colonia Urbivilla del Campo, donde Pérez Cuéllar acudió a entregar la rehabilitación del parque Mar Azul, una obra que no solo mejora el entorno urbano, sino que también genera sonrisas entre los vecinos… y, de paso, suma puntos rumbo al 2027.

El mensaje es claro: el alcalde está en modo “batería cargada” y dispuesto a mantener la agenda a todo lo que da durante el año que apenas comienza. Obra entregada es obra mostrada, y cada corte de listón cuenta en el tablero político.

Así que no se sorprenda si ve al presidente municipal recorriendo colonias, encabezando eventos y marcando presencia constante. En Palacio Municipal, durante este 2026, no habrá descanso. El ritmo tiene que sostenerse, y todo indica que será, como hasta ahora, a tambor batiente.

Cruz Pérez Cuéllar

Flagrancia perdida

La Fiscalía General del Estado pidió a la Federación que atraiga el caso de las dos funcionarias de Guadalupe y Calvo que decidieron darle la bienvenida al Año Nuevo empuñando armas de uso exclusivo del Ejército. La solicitud, hecha ya entrado enero, abre al menos dos lecturas, ambas incómodas.

La primera es la versión oficial, la que expone el fiscal general César Jáuregui: se trata de armamento federal y, por lo tanto, correspondería a la autoridad federal conocer del asunto. Hasta ahí, el argumento suena técnicamente correcto.

La segunda lectura, sin embargo, es mucho más delicada. A pesar de la evidencia gráfica y videograbada que circuló ampliamente en redes sociales, la Fiscalía estatal no actuó cuando todavía existían los plazos legales de la flagrancia. Las imágenes no dejan mucho espacio para la interpretación: armas largas, disparos al aire y funcionarias plenamente identificables.

En términos estrictamente jurídicos, las protagonistas del video debieron ser detenidas y puestas de inmediato a disposición del Ministerio Público Federal, como ocurre con decenas de ciudadanos en la entidad por conductas similares, muchas veces con mucha menos evidencia. Eso, simple y llanamente, no ocurrió.

Por ello, que casi una semana después se solicite la intervención de la Fiscalía General de la República no solo resulta ilógico, sino contrario al sentido común. La flagrancia ya se evaporó y con ella la posibilidad de una actuación inmediata y ejemplar.

Hoy ir por las armas o por las presuntas responsables es un camino cuesta arriba. No solo por el contexto de inseguridad, violencia e impunidad que vive el país, sino porque, como suele escucharse en los pasillos del poder, “el detalle no da para tanto”. El problema es que, cuando se trata de la ley, los detalles sí importan… y mucho.

Culpar al espejo

La alcaldesa morenista de Guadalupe y Calvo, Ana Laura González Ábrego, decidió cerrar filas y, de paso, el expediente. Sin mayor trámite, exoneró a su personal bajo el argumento de que las mujeres involucradas en el escándalo de las armas no forman parte de su administración. Caso cerrado… al menos desde el discurso oficial.

Pero la explicación no vino sola. Fiel al libreto que ya se ha vuelto costumbre, la alcaldesa también encontró culpables en la oposición. Al más puro estilo de las mañaneras, habló de una supuesta campaña de desprestigio contra un gobierno que —según dijo— está “al servicio y en cercanía con el pueblo”.

Por poco, y pese a que las evidencias gráficas y videograbadas ya fueron convenientemente eliminadas de las redes sociales, a González Ábrego solo le faltó asegurar que todo fue un invento de Felipe Calderón o, en su defecto, una travesura de la perversa inteligencia artificial.

El problema es que lanzar la pelota a una cancha donde no se reciben balones contra Morena difícilmente dará resultados. Las imágenes existieron, circularon y fueron vistas por miles antes de desaparecer, y eso no se borra con discursos ni con deslindes exprés.

El asunto es grave y trasciende la grilla partidista. Sin embargo, el pronóstico es claro y poco alentador: quedará impune, como muchos otros episodios que han ocurrido en Guadalupe y Calvo, donde la responsabilidad política suele perderse entre excusas, silencios y culpables imaginarios.

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