Cartapacio
VIERNES 28 NOVIEMBRE 2025
El panismo en Chihuahua parece un adolescente que juega a la política como quien improvisa una coreografía en TikTok: sin ritmo, sin propósito, y con la ingenuidad de creer que el público aplaudirá aunque se tropiece en cada paso.
La construcción de liderazgos azules se asemeja más a un taller de manualidades de primaria: tijeras sin filo, pegamento reseco y cartulinas que se doblan con la primera brisa.
Caprichos, ingratitudes y traiciones mutuas son los materiales de esta maqueta que, por supuesto, nunca pasa de proyecto escolar.
El caso de Sergio Nevárez es la postal perfecta. Director ejecutivo de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, convertido al principio en delfín azul, apuntalado hacia la alcaldía de Juárez… hasta que la gobernadora decidió que el acuario estaba sobrepoblado y lo arrojó al desierto con cajas destempladas. “Ha terminado su ciclo con nosotros”, dijo Maru Campos, como si se tratara de un electrodoméstico viejo que ya no combina con la sala.
«Su proyecto es ahora CON OTRAS PERSONAS». Recalcó antes de cerrar la puerta a quien le ayudó a recolectar las finanzas para su campaña en la frontera.
Por primera vez, los pitufos habían armado un trabuco competitivo rumbo al 2027: Nevárez para Juárez, Raúl García Ruiz para la federación, Austria Galindo para el Congreso local, Xóchitl Contreras para reelegirse, y Marco Bonilla soñando con la gubernatura.
Una alineación que parecía equipo de futbol profesional… hasta que la gobernadora decidió jugar solitaria y pateó el balón fuera del estadio.
La edificación azul se volvió un castillo de naipes: basta un soplido voluntarioso para que las cartas se deshojen y caigan en cámara lenta, mientras los militantes se miran con cara de “¿y ahora quién podrá defendernos?”.
Los profesionales de la especulación —esos oráculos de café con libreta en mano— aseguran que todo obedece a una entrega anticipada de la entidad hacia la 4T. Como si el PAN hubiera decidido convertirse en gelatina: blandito, tembloroso y dispuesto a deshacerse en el plato del adversario.
El exabrupto ha dejado al cascajo panista en estado de conmoción.
Los rostros de los pitufos ya no sonríen: parecen figuritas de yeso que anticipan la derrota, con la pintura azul descascarándose.
Bonilla, el aspirante a la gubernatura, se ve como un caballero medieval al que le han robado la espada y le han dejado solo con el escudo de cartón.
En suma, el panismo chihuahuense no necesita enemigos: su propia impericia es suficiente para convertir cada jugada en un autogol.
Y mientras tanto, la ciudadanía observa este espectáculo tragicómico, preguntándose si el partido azul es un proyecto político… o simplemente una comedia de enredos que se repite en cada elección.
¿Quiénes podrían ser esas otras personas con las que podría compartir Nevarez su nuevo proyecto político?
Morena no. El PAN, nunca más. ¿Será NARANJA? O el cadavérico PRI.
Por lo pronto, a partir del 1 de diciembre… «Me tomaré unos días para reflexionar y después decidiré; mi trabajo por los juarenses, ¡No ha terminado!» Escribió Sergio en sus redes sociales.
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