febrero 15, 2026

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XIX Muestra Internacional de Arte Fronterizo al Norte de México, lenguaje modernidad y expresión pictórica

DOMINGO 15 FEBRERO 2026

POR JACK RO

La XIX Muestra Internacional de Arte Fronterizo en Juárez reúne 33 artistas con más de 60 obras en estilos diversos. La exposición celebra tradición y modernidad, consolidando la identidad cultural fronteriza y proyectando su riqueza estética hacia escenarios internacionales.

CD. JUAREZ, CHIH.- El pasado jueves 12 de febrero, la Sala Paquimé del Centro Cultural de las Fronteras de la UACJ se convirtió en punto de encuentro para la comunidad artística y el público juarense con la inauguración de la XIX Muestra Internacional de Arte Juárez.

Con artistas de trascendencia en la herencia de cultura plástica como como: Miguel Ángel Moreno, Adela Calderón, Alfredo Téllez ¨Bandido¨, Jack Ro, Patricia Beckmann, Cristina Gardea, Andras Salas Monreal, Elizabeth Morales, Daniel Rivera, Camis Villagrán……

Esta muestra, con ya cerca de dos décadas de exhibiciones, ha presentado más de 100 artistas que en sus curriculares han expuesto en Asia, Medio Oriente, África Europa, Norteamérica, Sudamérica, ciudades como Florencia, Madrid, París, Londres, Nueva York, Los Ángeles, Cd. de México, Monterrey, Buenos Aires. etc…..

Más de 60 obras, realizadas por 33 artistas locales, dieron vida a una exposición que refleja la riqueza y diversidad de la pintura fronteriza. Los asistentes pudieron recorrer un abanico de estilos que va del neoclásico del barroco al cubismo, surrealismo, abstracto, pasando por el expresionismo, figurativismo. Cada pieza es testimonio de décadas de experimentación estética en talleres y academias universitarias, donde se ha forjado una identidad artística propia de la frontera.

La muestra no solo exhibe talento, sino también la historia de un movimiento cultural que ha sido impulsado por talleres e instituciones y colectivos como El Jardín del Arte, la Plaza Cervantina, el Instituto Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arqueología e Historia de El Chamizal, el Centro Municipal de las Artes, Bellas Artes de la UACJ el Centro Universitario de las Artes y Centro Cultural de las Fronteras. Estas instituciones han sido pilares en la formación de generaciones de artistas que hoy consolidan el panorama plástico de Juárez.

Con esta edición, la Muestra Internacional reafirma su papel como plataforma de diálogo entre tradición y modernidad, y como escaparate del vigor creativo que caracteriza a la frontera. El público podrá apreciar cómo el arte juarense, nacido de múltiples esfuerzos colectivos, se ha convertido en una ideología cultural que trasciende generaciones y reafirma la identidad de la ciudad.

Los asistentes manifestaron su entusiasmo por la exposición, señalando que son visitantes habituales de estas muestras y que, en esta ocasión, los comentarios fueron particularmente positivos. Entre las impresiones más destacadas, subrayan que la calidad de las obras ha mostrado un notable ascenso, consolidando así el prestigio y la evolución del arte fronterizo.

La curaduría es la ciencia que le dar sentido al arte y al patrimonio cultural. Sirve para preservar, contextualizar y comunicar las obras, y su método combina investigación, selección, interpretación, presentación y mediación.

La Jefatura del Centro Cultural de las Fronteras, Curaduría Educativa, expresó que en esta ocasión pudo constatar que la riqueza de una obra se concreta en su técnica, pues constituye el punto de partida verificable en aquello que se observa, se toca y se estudia. La valoración plena surge cuando dicha técnica se transforma en un lenguaje estético y en un pensamiento filosófico; es decir, cuando las formas por imaginar a expresiones que trascienden a lo imaginado para convertirse en experiencia y memoria cultural vinculadas al entorno y a su historia.

De este modo, la obra se integra como espejo de la identidad e idiosincrasia del núcleo de la herencia cultural de los participantes, quienes generan una ideología del arte que particulariza su esencia y la proyecta hacia el mundo.

También enfatiza que este esfuerzo no solo se debe a términos de experiencia, sino también de formación académica. Señaló que ello se hace evidente en la honestidad de las obras y en el compromiso de los artistas con su labor, lo cual sugiere la existencia de constantes intercambios técnicos y filosóficos dentro del colectivo.

Asimismo, destacó que la museografía fue concebida para otorgar relevancia a cada pieza mediante un recorrido lineal en el tiempo, de manera que ninguna obra se presenta como más importante que otra, sino que cada una complementa y dialoga con la anterior y la siguiente. En este sentido, subrayó la importancia de que el colectivo reconozca tanto las habilidades como las limitaciones de sus integrantes, validándose mutuamente y fortaleciendo su crecimiento desde una perspectiva horizontal, donde cada aportación es distinta y valiosa.

Finalmente, manifestó su expectativa de que la muestra permita al público descubrir las diferencias y similitudes presentes en el trabajo expuesto, generando aprendizajes y conexiones significativas con aquello que les resulte más afín. En sus palabras, el esfuerzo del colectivo constituye una oportunidad para ofrecer propuestas artísticas diversas a públicos igualmente diversos, consolidando un trabajo de gran profesionalismo.

La XIX Muestra Internacional de Arte Juárez se presenta como un espacio de síntesis cultural, donde convergen tradición y modernidad en un territorio marcado por la frontera. El texto subraya la diversidad estilística —del neoclásico al surrealismo, pasando por el cubismo y la abstracción— como evidencia de una pluralidad estética que refleja tanto la historia como la contemporaneidad del arte juarense.

Semánticamente, el texto articula la idea de identidad fronteriza como ideología cultural. El arte juarense aparece no solo como producción estética, sino como lenguaje de resistencia y afirmación colectiva, capaz de trascender generaciones y geografías. La enumeración de estilos y trayectorias internacionales refuerza la noción de que la frontera no es límite, sino puente hacia el mundo.

Artísticamente, la muestra se convierte en un palimpsesto de memorias y experimentaciones, donde cada obra es testimonio de décadas de búsqueda estética. La diversidad de géneros y técnicas no se presenta como dispersión, sino como riqueza semántica que amplía el horizonte de interpretación.

La narrativa insiste en la dimensión colectiva: instituciones, talleres y academias han sido pilares en la formación de generaciones de artistas, y la muestra se convierte en un espejo de esos esfuerzos compartidos. La curaduría, al plantear un recorrido lineal y horizontal, propone una lectura democrática de las obras, donde ninguna pieza se impone sobre otra, sino que todas dialogan en un entramado de significados.

A través de la perspectiva de la filosofía del arte, el texto sugiere que la muestra encarna la tensión entre universalidad y particularidad: por un lado, los artistas dialogan con tradiciones globales (Europa, Asia, América); por otro, construyen una identidad propia, marcada por la experiencia fronteriza.

La honestidad de la obra, mencionada en la curaduría, remite a la noción de autenticidad estética: el arte verdadero no se mide por la técnica sola, sino por la capacidad de expresar un compromiso vital y colectivo. En este sentido, la muestra se convierte en un acto de fenomenología cultural, donde el espectador no solo contempla objetos, sino que participa en un proceso de reconocimiento y transformación simbólica.

El énfasis en la horizontalidad del colectivo apunta a una ética del arte: el valor no reside en la jerarquía, sino en la pluralidad de voces. Así, la exposición se convierte en metáfora de la democracia cultural, donde cada obra y cada artista aportan un fragmento indispensable para la construcción de un sentido común.

En la óptica curatorial, la exposición se concibe como un laboratorio de intercambios técnicos y filosóficos. La honestidad de las obras y el compromiso de los artistas son señalados como valores esenciales, lo que sugiere que la muestra no solo exhibe resultados plásticos, sino también procesos de pensamiento y reflexión.

La museografía, al evitar jerarquías, plantea un discurso inclusivo donde cada obra forma parte de una red de significados, y el público es invitado a recorrerla sin privilegios ni distinciones, reconociendo la riqueza que surge de las diferencias y similitudes entre las piezas.

La XIX Muestra Internacional de Arte Juárez no es únicamente un evento expositivo, sino un gesto filosófico y político que afirmar que el arte fronterizo es ideología, memoria y futuro, y que su diversidad es la verdadera fortaleza de la comunidad artística.

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