Guadalupe Parada Gasson
SABADO 22 AGOSTO 2026
Cruz, Andrea, Bonilla… y el resto de los jugadores que ya están moviendo sus fichas
Por Guadalupe Parada Gasson
Hay una frase que empieza a repetirse en las conversaciones políticas de Chihuahua: “Andrea por Juárez, Cruz por Chihuahua”.
Hasta ahora, conviene decirlo con todas sus letras, es una versión política, no un acuerdo confirmado.
Pero precisamente por eso resulta interesante: porque detrás del rumor existe una lógica electoral que varios grupos seguramente ya están analizando.
La pregunta no es solamente si Andrea Chávez estaría dispuesta a regresar la mirada hacia Ciudad Juárez mientras Cruz Pérez Cuéllar disputa la gubernatura.
La pregunta de fondo es otra; ¿puede Morena darse el lujo de dividir en 2027 el capital político que hoy concentra en Juárez?
Porque mientras los protagonistas discuten candidaturas, los demás partidos ya están haciendo cuentas.
Y las cuentas empiezan a ponerse interesantes.
Morena: dos figuras, una sola candidatura y demasiados intereses
Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez ya no están en una etapa de simples especulaciones.
Ambos formalizaron su participación en el proceso interno de Morena rumbo a la gubernatura de Chihuahua.
Además, las encuestas recientes han convertido la competencia en una carrera bastante más cerrada de lo que algunos quisieran admitir.
Buendía & Márquez, en un levantamiento realizado del 29 de julio al 3 de agosto con mil 200 entrevistas cara a cara, colocó a Cruz con 34 por ciento de las preferencias internas, frente a 31 por ciento de Andrea Chávez. La misma medición reportó 71 por ciento de conocimiento para Pérez Cuéllar contra 51 por ciento para Chávez.
En julio, Consulta Mitofsky también había colocado a Cruz ligeramente arriba: 28.3 contra 26.2 por ciento.
Tres puntos pueden ser una ventaja.
Pero también pueden ser una advertencia.
Porque cuando nadie arrasa, todos necesitan negociar después de la encuesta.
Y ahí aparece Juárez.
El verdadero activo no es la candidatura; es la estructura
Ciudad Juárez no es una plaza más.
Es el municipio más poblado del estado y representa una concentración electoral que ningún aspirante a gobernador puede ignorar.
Por eso el escenario de “Andrea por Juárez y Cruz por Chihuahua” tiene lógica política.
Pero también tiene una enorme dificultad.
¿Quién controla realmente la estructura de Morena en Juárez?
Porque una candidatura municipal no se gana únicamente con reconocimiento.
Se gana con operadores, seccionales, representantes de casilla, liderazgos sociales, colonias, movilización y capacidad para convertir simpatías en votos.
Y aquí está el verdadero asunto; quien controle la operación territorial de Juárez tendrá una llave de la elección estatal.
PVEM; el aliado que dejó de ser espectador
Aquí aparece uno de los movimientos más importantes y menos comentados.
El Partido Verde Ecologista de México no se quedó esperando a que Morena resolviera su pleito interno.
El 8 de julio, durante un encuentro en Ciudad Juárez, Arturo Escobar hizo pública una postura contundente; el Verde respaldaría a Cruz Pérez Cuéllar y condicionó su participación en una eventual alianza a que él encabezara el proyecto estatal.
La frase fue contundente:
“Si es con Cruz, sí; si no, no”.
Esto cambia la lectura.
Porque el PVEM no está llegando a la negociación como un acompañante silencioso.
Está llegando con una carta sobre la mesa.
Y esa carta se llama Cruz.
La dirigencia estatal de Morena, sin embargo, ha insistido en mantener la alianza con Verde y PT rumbo a 2027.
Es decir; Morena necesita al Verde, pero el Verde también sabe que su apoyo tiene precio político.
PT; el aliado que tampoco quiere quedarse fuera de la fotografía
El Partido del Trabajo merece un capítulo aparte.
Porque mientras el Verde salió públicamente a respaldar a Cruz, dentro del PT surgieron posiciones distintas alrededor de Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar.
Lilia Aguilar, dirigente estatal del PT, llamó a evitar una fractura y rechazó que los condicionamientos internos terminaran beneficiando al PAN.
Posteriormente, desde Chihuahua también surgieron expresiones de respaldo a Cruz, mientras a nivel nacional Reginaldo Sandoval había expresado apoyo a Andrea.
Traducción política; el PT tampoco está completamente ajeno a la disputa.
Y eso importa porque una coalición puede tener tres siglas y, sin embargo, tres grupos políticos diferentes.
Morena quiere ganar.
El Verde quiere influencia.
El PT quiere conservar peso.
Y cada uno está calculando qué obtiene después de 2027.
Movimiento Ciudadano; el partido que puede convertirse en el tercero incómodo
Aquí aparece quizá uno de los jugadores que más atención merece en Ciudad Juárez.
Movimiento Ciudadano no necesita ganar la gubernatura para modificar la elección.
Le basta con crecer.
Y en una contienda cerrada, crecer del 3 al 7 por ciento puede ser mucho más importante de lo que parece.
MC ya comenzó a construir estructura territorial en Juárez.
El partido presentó delegados para los nueve distritos locales y cuatro federales y anunció una estrategia basada en los llamados Círculos Ciudadanos, con afiliación, trabajo territorial y presencia directa en colonias.
Además, su dirigencia ha señalado que analiza perfiles para la presidencia municipal y que ha revisado más de seis opciones, con énfasis en ciudadanos, mujeres y jóvenes.
Esto es importante.
Porque MC parece estar entendiendo algo que los partidos tradicionales han olvidado; el voto desencantado también es un territorio.
Y Juárez tiene mucho.
En una medición publicada en febrero, MC registraba 6.6 por ciento en la intención de voto para la alcaldía de Juárez, mientras Morena aparecía con 48.7, PAN con 16.6 y PRI con 11.2.
La fotografía es vieja para una elección que todavía está en construcción, pero sirve para entender el potencial.
MC no necesita ser Morena.
No necesita ser PAN.
No necesita ser PRI.
Puede intentar convertirse en la opción para quienes no quieren votar por ninguno de los tres.
Y ahí está su oportunidad.
PRI; pequeño en las encuestas, pero todavía con memoria territorial
El PRI tampoco está muerto.
Sería un error confundir pérdida de hegemonía con desaparición política.
En la medición de Massive Caller de febrero, el PRI tenía 11.2 por ciento en la intención de voto para la alcaldía de Juárez, por encima de MC, PT y Verde.
Además, Enrique Serrano aparecía encabezando las preferencias internas priistas para la alcaldía con 30.3 por ciento, seguido de Adriana Fuentes con 24.2.
El PRI enfrenta, sin embargo, un problema mucho más profundo:
¿puede transformar su memoria territorial en una estructura electoral competitiva?
Porque todavía conserva operadores, cuadros y conocimiento del territorio.
Lo que ya no tiene es el monopolio político que alguna vez tuvo.
Y en 2027 podría ocurrir algo curioso; que el PRI no gane, pero sea suficientemente fuerte para quitarle votos a alguien.
En una elección cerrada, eso también es poder.
PAN; la defensa del bastión empieza antes de la campaña
Del otro lado está Acción Nacional.
Y el PAN ya no parece dispuesto a esperar.
La designación de Marco Bonilla como coordinador político estatal lo colocó claramente en el centro de la estrategia panista rumbo a 2027.
La encomienda incluye fortalecer estructura, territorio y liderazgos, así como explorar eventuales alianzas.
Bonilla incluso ha dejado abierta la posibilidad de solicitar licencia como alcalde de Chihuahua para concentrarse en su proyecto político.
Pero aquí aparece el problema para el PAN; Chihuahua capital es su bastión, pero Juárez es el territorio que necesita conquistar o, por lo menos, contener.
Y por eso los espectaculares contra Morena no son un simple asunto publicitario.
Son una señal.
El PAN decidió adelantar el pleito.
La campaña de espectaculares con la frase “Muerte y Morena es lo mismo” provocó denuncias y medidas cautelares del Instituto Estatal Electoral. Posteriormente, uno de los anuncios fue sustituido por otra frase luego de la orden electoral.
La pregunta estratégica es inevitable:
¿el PAN está golpeando a Morena porque lo considera vulnerable o porque teme que Morena llegue demasiado fuerte a 2027?
La diferencia no es menor.
Somos México; la nueva variable
Y aquí aparece un jugador que puede cambiar la ecuación.
Somos México.
La nueva fuerza política ya había realizado trabajo organizativo en Ciudad Juárez y, desde 2025, reportaba haber instalado una asamblea distrital en la ciudad como parte de su proceso de construcción nacional.
Pero en julio llegó el movimiento que puso a Chihuahua en el radar nacional:
Julián LeBarón anunció que buscará la gubernatura de Chihuahua con Somos México.
Esto abre una tercera conversación.
Porque LeBarón no compite desde la estructura tradicional de un partido.
Compite desde una narrativa de seguridad, ciudadanía, hartazgo y rechazo a la clase política.
Y eso puede conectar con un segmento que no necesariamente se identifica con Morena, pero tampoco siente entusiasmo por regresar al viejo PAN-PRI.
Una encuesta publicada en agosto colocó a Morena con 39.7 por ciento, PAN con 34.5, PRI con 6.8, Somos México con 5.1 y MC con 2.8.
Si esos números evolucionaran hacia una elección real, el mensaje sería evidente; la fragmentación puede ser más importante que la fuerza individual de cada partido.
¿Y Ciudad Juárez?
Aquí está el verdadero laboratorio.
Porque mientras en Chihuahua capital el PAN conserva una posición competitiva, Juárez tiene una dinámica distinta.
En la encuesta municipal publicada en febrero, Morena aparecía con 48.7 por ciento, muy por encima del PAN con 16.6 y PRI con 11.2. MC registraba 6.6, PT 2.8 y PVEM 2.
Pero esos números tienen una lectura adicional.
Casi nadie puede darse por muerto.
Porque falta mucho para 2027.
Y porque las alianzas pueden modificar completamente la fotografía.
El verdadero chisme: ¿quién se queda con Juárez?
Aquí es donde la versión de “Andrea por Juárez, Cruz por Chihuahua” adquiere otra dimensión.
Si Cruz consigue la candidatura estatal, Andrea no desaparece.
Por el contrario.
Podría convertirse en una pieza fundamental para conservar Juárez.
Pero si Andrea consigue la candidatura estatal, Cruz tampoco puede simplemente desaparecer del tablero.
Su estructura, su reconocimiento y, sobre todo, el respaldo explícito del Verde representan activos que Morena necesitaría conservar.
Por eso el verdadero problema para el partido no es elegir solamente a uno.
Es qué hacer con el otro.
Porque si el derrotado queda políticamente marginado, la elección puede convertirse en una factura demasiado cara.
Y mientras Morena negocia, los demás cuentan votos
El PAN quiere conservar Chihuahua.
El Verde quiere que Cruz encabece.
El PT busca no fracturar la alianza.
Movimiento Ciudadano construye territorio.
El PRI intenta recuperar espacio.
Somos México busca convertirse en refugio del voto desencantado.
Y Morena intenta demostrar que puede resolver su propia sucesión sin romperse.
Entonces aparece una conclusión incómoda; la elección de 2027 podría decidirse menos por el candidato que tenga más votos y más por el candidato que logre evitar que sus adversarios le fragmenten el voto.
Eso explica la importancia de Juárez.
Porque aquí no solamente se disputa una alcaldía.
Se disputa una reserva electoral.
Una estructura territorial.
Una narrativa.
Y una enorme cantidad de votos que pueden terminar inclinando la gubernatura.
La pregunta que nadie quiere contestar
¿Y si Andrea y Cruz terminan compitiendo hasta el final?
¿Y si el Verde mantiene su postura?
¿Y si el PT se divide?
¿Y si MC logra capitalizar al ciudadano desencantado?
¿Y si Somos México consigue convertir el nombre de Julián LeBarón en una candidatura competitiva?
¿Y si el PRI recupera una parte del voto que todavía conserva?
¿Y si el PAN consigue convertir la inseguridad en el eje de la elección?
Entonces la elección deja de ser una carrera de dos.
Puede convertirse en una elección de muchos actores y un solo ganador.
Y ahí Juárez vuelve a aparecer.
El tablero está abierto
Hoy, con los datos disponibles, Cruz Pérez Cuéllar aparece ligeramente arriba de Andrea Chávez en las mediciones internas recientes de Morena; el PAN ha colocado a Marco Bonilla en una posición central para la estrategia estatal; el PVEM ha expresado públicamente su respaldo a Cruz; el PT ha mostrado posiciones encontradas; MC está construyendo estructura territorial en Juárez; el PRI conserva un piso electoral; y Somos México intenta abrir una nueva vía con Julián LeBarón.
Eso significa que nadie debería cantar victoria en agosto de 2026.
Las encuestas son fotografías.
Las estructuras son películas.
Y las elecciones se ganan el día de la votación.
Por eso habrá que observar algo más que los discursos.
Habrá que mirar:
quién visita las colonias, quién suma liderazgos, quién consigue operadores, quién arma estructura, quién logra alianzas y, sobre todo, quién consigue que los que pierdan una candidatura permanezcan dentro del proyecto.
Porque quizá el verdadero acuerdo que se está negociando en estos momentos no sea:
“Andrea por Juárez, Cruz por Chihuahua”.
Quizá sea algo mucho más complejo.
“Tú ganas la candidatura, pero yo conservo mi territorio.”
Y en política, esa segunda frase puede valer mucho más que cualquier encuesta.
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