diciembre 8, 2022

Timing Político

La política tiene su propio Timing

Raúl Ruiz

Los acuerdos migratorios bilaterales entre México y Estados Unidos, son de visión política insensible.

Conveniencias a gran escala.

De entrada, en el acuerdo más reciente, la administración de Biden otorga 65.000 nuevas visas anuales para trabajadores, y regula la llegada por avión de miles de venezolanos.

Veinte mil de las cuales serán para centroamericanos y haitianos.

Por otro lado, siguiendo la experiencia exitosa con Ucrania, habrá un cupo de 24.000 venezolanos que podrán solicitar una entrada de carácter humanitario por vía aérea pero siempre y cuando tengan una persona regularizada de respaldo en Estados Unidos, pero sin pasar por México.

Esto ya había sido practicado un lustro atrás con los cubanos.

De esta forma se trata de eliminar los riesgos de los viajes por tierra bajo el imperio de los coyotes y las penosas esperas en la frontera. 

La visita del presidente López Obrador a los Estados Unidos y las muchas conversaciones entre ambos, comienzan a cobrar frutos. Se perciben acuerdos en una relación laboral más fluida entre los dos países.

Debemos recordar que en las más recientes reuniones bilaterales entre estas dos delegaciones, ambas se mostraron optimistas sobre la posibilidad de ampliar los flujos migratorios para el desempeño laboral en áreas tecnológicas y digitales, siempre observando de cerca la presencia de China, la gran amenaza para los estadounidenses en estos temas.

México continuará su política unilateral de recibir personas migrantes a través del Título 42 por razones humanitarias y permitirá, en el caso de los venezolanos que demuestren su entrada a México previa al día de hoy, que “puedan solicitar de manera ordenada su acceso a Estados Unidos”.

Para el resto de migrantes, mexicanos o no, la buena noticia son las 65.000 visas no agrícolas que se añaden al paquete anual de cerca de 300.000 de toda clase.

La visita Antony Blinken, y la secretaria de Comercio estadounidense, Gina Raimondo, el pasado 12 de septiembre, en un encuentro que se interpretó como una puerta abierta a un cambio en las relaciones entre ambos países, dejaron ver los mensajes de ‘cordialidad y buen entendimiento’ entre México y EU.

Incluso se sacaron de la conversación puntiagudos asuntos, como la política energética y las tensiones que está ocasionando en el marco del tratado TMEC.

No me voy a distraer en otros temas.

Hoy el tema es, los migrantes VENEZOLANOS.

Y mientras ‘allá arriba’ hacen su acuerdos a gran escala, en Ciudad Juárez, la angustia, la incertidumbre, el hambre y la jodidez, habitan en el centro de la ciudad, con tantos y tantos migrantes en espera de un chancesito para cruzar, que nunca llegará.

Suman ya miles de venezolanos que no tienen comida ni abrigo.

Ni idea tienen de las temperaturas que se dejan caer en esta frontera.

Viajaron en shorts, playera y chanclas.

El alcalde Cruz Pérez Cuéllar, les consiguió con un compa, techo en una nave industrial y les proporcionó cobijas, y un plato de comida, pero dijo… no la jodan, cabrones, ¡no me dejen solo!

El padre Calvillo dijo… Nomamespancho, ya son un shingo, y no alcanza la cobija.

Está pidiendo a la comunidad ayuda para los migrantes, y por cada chamarrita que consigue, aparecen cuatro más deportados.

Yo propongo que así como César Díaz en Ecología organiza programas de adopción para los perritos, que se arme uno aparte de ADOPTA UN MIGRANTE.

¿No lo creen?

O qué proponen.

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